Logo Olarte

Mostrar más estudios...

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
product
acf-post-type
Filter by Categories
Diabetes
Estudios
Hábitos
Recientes
Sin categoría
0

Estudios

PCR COVID-19 + PCR INFLUENZA TIPO A Y TIPO B

$2,100.00

Código:
PCRCOIN
Días de entrega (hábiles):
1 Día
Días de proceso:
Diario
Tipo de muestra:
Exudado nasofaríngeo
Sinónimos:
PCRCOIN, pcr covid-19 + pcr influenza a y b
Sucursales *

Se realiza en muestra de exudado nasofaríngeo y orofaríngeo. Toma directa de la muestra por personal calificado en las sucursales y en el Laboratorio Central. 1. No aplicarse atomizaciones, nebulizaciones, soluciones, gotas, geles o cremas nasales. 2. No tomar analgésicos faríngeos (Graneodin, mentol, etc.) 8 horas previas a la toma de muestra. 3. Este estudio se puede realizar en muestras de expectoración, aspirado traqueal y lavado broncoalveolar si el médico tratante lo solicita explícitamente en la orden medica del paciente. 4. Los resultados se entregan el mismo día para muestras tomadas o recibidas antes de las 3 pm de lunes a viernes, para muestras recibidas o tomadas después de las 3:00 pm el resultado se entrega al día hábil siguiente después de las 10:00 am. 5. Domingos y días festivos no se procesan muestras. 6. Empresas se deberá apegar a los horarios de recepción y notificar en caso de eventos masivos. 7. Llenar formato de “Estudio de caso sospechoso de COVID-19: Estudio epidemiológico de caso sospechoso de enfermedad respiratoria viral” del Lineamiento Estandarizado para la Vigilancia Epidemiológica y por Laboratorio de la Enfermedad Respiratoria Viral, octubre de 2021, Secretaría de Salud.

Las infecciones respiratorias son padecimientos infecciosos que pueden surgir en cualquier región del tracto respiratorio, desde las vías aéreas superiores o altas (narinas, senos paranasales, o garganta) hasta las vías aéreas inferiores o bajas (bronquios y pulmones). Las infecciones respiratorias son comunes y generalmente causan enfermedades leves en personas sanas con sistemas inmunitarios normales (inmunocompetentes). Las infecciones respiratorias de las vías aéreas altas son las más comunes y suelen ser muy contagiosas, principalmente las causadas por virus que son fácilmente propagados en sitios con aglomeraciones de personas. Las infecciones respiratorias de las vías aéreas bajas que alcanzan los bronquios y los pulmones suelen ser más graves y afectan a bebés, niños, ancianos y a las personas con un sistema inmunitario deficiente (inmunodeficiente). Las infecciones respiratorias son provocadas por microorganismo como virus, bacterias u hongos de diversos tipos. Los diferentes patógenos pueden provocar síntomas que suelen ser similares, pero el tratamiento puede ser diferente ya que, aunque muchas infecciones respiratorias desaparecen por sí solas sin ningún tratamiento específico, para otros tipos de infecciones es posible que sea necesario administrar medicamentos. El mayor porcentaje de las infecciones respiratorias son causadas principalmente por los virus, y aunque las enfermedades respiratorias que causan suelen ser leves, los virus pueden causar una morbilidad y mortalidad significativas en individuos inmunodeprimidos. Las enfermedades respiratorias virales presentan una incidencia máxima en los meses de invierno y primavera. Las infecciones respiratorias virales más comunes actualmente son provocadas por el virus SARS-CoV-2 y por los virus de la Influenza.
• El virus SARS-CoV-2 (Coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Grave 2) causa la enfermedad respiratoria llamada COVID-19. Al igual que otros coronavirus que infectan a los humanos, el SARS-CoV-2 puede causar enfermedades de las vías respiratorias superiores e inferiores, siendo un virus altamente infeccioso. El virus se propaga fácilmente por el contacto de persona a persona, cuando enfermos y portadores tosen, estornudan o hablan producen gotitas de saliva y de secreciones respiratorias que son expedidas al ambiente, estas gotitas pueden caer en la boca o en la nariz de las personas que están cerca y así contagiarse. Las pequeñas gotitas y las partículas pueden permanecer en el aire por minutos a horas, lo que se denomina transmisión aérea o en aerosol y ocurre principalmente en espacios cerrados con poca ventilación. También puede ocurrir la infección a través de fómites, es decir, cuando las personas tocan superficies u objetos contaminados con esas gotitas respiratorias y luego se tocan la nariz o la boca. Cualquier persona a cualquier edad puede infectarse con el virus del COVID-19 y enfermarse gravemente o morir. Los síntomas pueden aparecer dentro de 2 a 14 días después de estar expuesto al virus SARS-CoV-2, generalmente se presentan alrededor de 5-6 días después de infectarse y persisten alrededor de 14 días. La enfermedad por COVID-19 causa fiebre, tos y dificultad respiratoria, pero se pueden presentar muchos otros síntomas, algunos muy graves. Algunas personas no presenten síntomas (pacientes asintomáticos), en tanto que muchas otras personas pueden presentar algunos, pero no todos los síntomas. Se puede propagar el virus incluso cuando no se manifiesten síntomas. A medida que el virus se propaga, puede cambiar, y se presentarán variantes nuevas del virus, las cuales pueden propagarse más rápidamente o ser más resistentes al tratamiento o las vacunas. Tanto en personas sanas como en pacientes inmunodeprimidos, durante las primeras etapas de la enfermedad por COVID-19 los síntomas pueden ser inespecíficos y parecerse a los de otras infecciones respiratorias frecuentes, como los del resfriado común o de la gripe, pero pueden variar rápidamente a complicaciones graves como la neumonía. Los síntomas de la COVID-19 pueden incluir los siguientes síntomas, pero pueden variar dependiendo de la cepa, si se está vacunado y la presencia de enfermedades concomitantes: • Fiebre.
• Escalofríos.
• Tos.
• Falta de aliento o dificultad respiratoria.
• Fatiga.
• Dolor muscular.
• Dolor de cabeza.
• Pérdida del sentido del gusto o el olfato.
• Dolor de garganta.
• Congestión o secreción nasal.
• Náusea y vómito.
• Diarrea. Los síntomas más graves que requieren buscar atención médica de inmediato incluyen: • Dificultad respiratoria, especialmente en reposo.
• Dolor o presión en el pecho que persiste.
• Confusión o incapacidad para despertarse.
• Labios o cara azulados.
• Somnolencia o pérdida de la conciencia.
• Pérdida del habla o del movimiento.
• Cualquier otro síntoma que sea grave. Los adultos mayores y las personas con ciertas afecciones de salud con padecimientos subyacentes tienen un alto riesgo de sufrir la forma grave de la enfermedad, siendo potencialmente mortal. Entre las enfermedades que aumentan el riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19 se incluyen: • Enfermedad cardiovascular.
• Diabetes tipo 1 y tipo2.
• Enfermedad renal, pulmonar, o hepática.
• Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) • Fibrosis quística.
• Asma.
• Tuberculosis.
• Sobrepeso y obesidad.
• Cáncer.
• VIH.
• Anemia de células falciformes o talasemia.
• Afecciones de salud mental.
• Sistema inmunitario débil (inmunodeficiente). Otros factores de riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19 incluyen el embarazo, la inactividad física, estar bajo medicación inmunosupresora, ser receptor de trasplante de órgano o de células madre, fumar y trastornos por abuso de sustancias. Las complicaciones derivadas de la infección con el virus SARS-CoV-2 pueden incluir: • COVID prolongado, que se define por presentar síntomas duraderos de COVID-19 que continúan por 4 semanas o más después de la infección con el virus.
• Daño al corazón y vasos sanguíneos, riñones, cerebro, piel, ojos y órganos gastrointestinales.
• Insuficiencia respiratoria.
• Muerte. Algunas personas que han tenido COVID-19, hayan necesitado o no hospitalización, siguen experimentando síntomas. Estos efectos a largo plazo se denominan COVID prolongado (o condición post-COVID-19). Los síntomas más comunes asociados con el COVID prolongado incluyen fatiga, dificultad para respirar y disfunción cognitiva (por ejemplo, confusión, olvidos o falta de concentración o claridad mental). El COVID prolongado puede afectar la capacidad de una persona para realizar actividades diarias, como el trabajo o las tareas del hogar.
• Cada año, millones de personas se enferman de influenza, conocida comúnmente como gripe, que es una infección respiratoria causada por los virus de la influenza tipo A y tipo B. Existen cuatro tipos de virus de la influenza, siendo los de tipo A y B los que circulan y causan epidemias estacionales de la enfermedad.
• Los virus de influenza tipo A se clasifican a su vez en subtipos de acuerdo con las combinaciones de las proteínas en su superficie. En la primavera de 2009, surgió un nuevo virus de influenza tipo A (H1N1), el virus (H1N1)pdm09 que era muy diferente de las virus tipo A que circulaban hasta entonces, y que sustituyó al virus A (H1N1). Actualmente circulan entre los seres humanos los subtipos A(H1N1)pdm09 y A(H3N2). Todas las pandemias de influenza conocidas han sido causadas por virus gripales de tipo A.
• Los virus de influenza tipo B no se clasifican en subtipos, se dividen en los linajes B/Yamagata y B/Victoria.
• Los virus de influenza tipo C se detectan con menos frecuencia y suelen causar infecciones leves, por lo que son de menor importancia desde el punto de vista de la salud pública.
• Los virus de influenza tipo D afectan principalmente al ganado y no parecen ser causa de infección ni enfermedad en el ser humano. La gripe se confunde comúnmente con el resfriado común, pero éste es causado principalmente por los rinovirus (y algunos serotipos de coronavirus), en tanto que la gripe es causada por los virus de la influenza. Otra diferencia puede ser que, por lo general, los resfriados comienzan lentamente en tanto que la gripe tiende a aparecer rápidamente. Usualmente, la influenza se presenta como una enfermedad leve y las personas se recuperan en unos pocos días, comúnmente en menos de dos semanas. Pero también pueden desarrollarse complicaciones graves e incluso potencialmente mortales, especialmente para recién nacidos, mujeres embarazadas, personas mayores de 65 años y pacientes con enfermedades crónicas. El virus de la influenza se propaga fácilmente por el contacto de persona a persona, a través de secreciones respiratorias que son expedidas al ambiente por personas infectadas, que entran en la boca o en la nariz de las personas que están. En espacios cerrados con poca ventilación se puede presentar lo que se denomina transmisión aérea o en aerosol (cuando las secreciones respiratorias expedidas permanecen en el ambiente). También puede ocurrir la infección a través de fómites, es decir, cuando las personas tocan superficies u objetos contaminados con el virus y luego se tocan la nariz o la boca. Cualquier persona a cualquier edad puede infectarse con el virus de la influenza. El periodo de incubación (tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de la enfermedad) puede oscilar entre uno y cuatro días. Los síntomas de la influenza suelen aparecer repentinamente y a veces se presentan algunos o todos estos signos y síntomas: • Fiebre o sentirse afiebrado que puede durar de 3-4 días (aunque no en todas las personas se presenta este síntoma).
• Escalofríos y sudoración.
• Tos, generalmente seca.
• Dolor de garganta.
• Secreción o congestión nasal.
• Dolores musculares o corporales.
• Dolores de cabeza.
• Fatiga (cansancio).
• Algunas veces pueden presentarse vómitos y diarrea, aunque esto es más común en los niños que en los adultos. Las complicaciones moderadas derivadas de la influenza pueden ser una sinusitis o la infección de oído. Las complicaciones graves van desde una bronquitis hasta la neumonía, miocarditis (inflamación del músculo cardíaco), encefalitis (inflamación del cerebro) o inflamación de los tejidos musculares (miositis, rabdomiolisis), y falla multiorgánica (insuficiencia respiratoria y/o renal). Otra complicación grave de la infección por influenza es una respuesta inflamatoria del cuerpo que derive en una sepsis. De igual forma, la influenza puede empeorar otros problemas de salud crónicos, por ejemplo, el asma o ciertas condiciones cardíacas. Algunas personas tienen mayor riesgo de presentar complicaciones graves, e incluso potencialmente mortales, debido a la influenza. Los grupos de personas con mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves incluyen a: • Recién nacidos.
• Niños menores de cinco años, con el riesgo más alto para los menores de 2 años.
• Mujeres embarazadas, particularmente en el segundo y tercer trimestre. El riesgo continúa hasta dos semanas después del nacimiento.
• Personas mayores de 65 años.
• Pacientes con asma.
• Pacientes con enfermedades cardíacas crónicas (enfermedad de arteria coronaria, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedades cardíacas congénitas).
• Pacientes con enfermedades pulmonares crónicas (EPOC, fibrosis quística).
• Pacientes con enfermedades renales crónicas.
• Pacientes con enfermedades endocrinas (diabetes mellitus).
• Pacientes con enfermedades hepáticas.
• Pacientes con enfermedades metabólicas (trastornos metabólicos congénitos, trastornos mitocondriales).
• Pacientes con enfermedades hematológicas (enfermedad de células falciformes).
• Personas con sistema inmunitario débil por enfermedad (cáncer, VIH/SIDA) o por medicamentos (quimioterapia, inmunosupresores, radiaciones terapéuticas).
• Personas menores de 20 años que toman medicamentos a largo plazo que contienen aspirina o salicilato.
• Personas con un índice de masa corporal (IMC) de 40 o superior.
• Personas que hayan tenido un accidente cerebrovascular.
• Personas con condiciones médicas neurológicas o del neurodesarrollo.
• Personas que trabajan en centros hospitalarios o viven en centros con muchos otros residentes (asilos de ancianos, cuarteles).
• Personas de ciertos grupos étnicos (afrodescendientes, hispanas o latinas, ciertas comunidades indígenas y nativas). Tanto el COVID-19 como la influenza pueden tener distintos grados de síntomas, los cuales van desde la ausencia de síntomas (enfermedad asintomática) a síntomas graves. No es posible diferenciar la influenza del COVID-19 sólo observando los síntomas, ya que muchos de los signos y síntomas son los mismos. Es necesario realizar pruebas de detección específicas para confirmar el diagnóstico y recibir rápidamente el tratamiento para el tipo de virus involucrado. Recibir tratamiento para el COVID-19 y la influenza lo antes posible puede reducir el riesgo de enfermarse gravemente. Aunque no es muy frecuente, las personas que contraen ambas enfermedades al mismo tiempo pueden enfermarse más gravemente que aquellas personas que sólo padecen una de ellas. Esta prueba permite la detección rápida del coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad de COVID-19 y del virus de la Influenza Tipo A y Tipo B que causan la enfermedad respiratoria de la influenza o gripe. La metodología de PCR en Tiempo Real permite la detección simultanea de estos dos virus con una alta sensibilidad y especificidad.

• lunes a viernes: Muestras tomadas o entregadas antes de las 11:00 am, se entregan resultados el mismo día a partir de las 06:00 pm, muestras tomadas o entregadas después de las 11:00 am, se entregan resultados al siguiente día hábil a partir de las 06:00 pm.
• sábados: Muestras tomadas o entregadas al laboratorio antes de las 09:00 am, se entregan resultados el mismo día a partir de las 06:00 pm, muestras tomadas o entregadas al laboratorio después de las 09:00 am, se entregan resultados al siguiente día hábil a partir de las 06:00 pm.
• domingos y días festivos oficiales y organizacionales se consideran días no hábiles.

Estudios sugeridos